Viajeros en el tiempo (I)

¿Qué hay de cierto en las teorías de los viajeros en el tiempo? ¿Existen de verdad? ¿Son creíbles sus relatos? La moda de los viajeros en el tiempo irrumpe con fuerza en las redes sociales y algunos medios de comunicación. ¿Qué está sucediendo realmente?

Vivimos tiempos extraños, tiempos en los que parece que no se deba pensar para no ofender a los tontos, parafraseando a Dostoievski. Y es que en la sociedad de la información y el conocimiento, estamos asistiendo a un retorno a la superstición y las teorías de la conspiración, con toda la paranoia y peligros que eso conlleva. Ya no importa la verdad, sólo llevar la razón. Y la razón misma se ha convertido en la suma de likes en redes sociales. Grupos de fanáticos religiosos y políticos se organizan en Telegram y WhatsApp para orquestas campañas en descrédito e insultos en Twitter y otras redes sociales. Trolls se ha convertido en una profesión de éxito bien remunerada y las granjas de bots plagan internet con comentarios hirientes y provocadores, buscando sembrar la división, el conflicto y dar notoriedad a la mentira. Estos son los tiempos en los que vivimos. Tiempos en los que tenemos más información y acceso al conocimiento que nunca antes en la historia. Y sin embargo, tiempos que nos están haciendo cada vez más ignorantes, cobardes y fanáticos. Sólo así se explica la proliferación de grupos que defienden que la tierra es plana, que Chile en realidad no existe o que las aves tampoco son verdad. O al menos, no todas, porque según las últimas teorías de los conspiranoicos, las aves son en realidad drones creados para controlar y vigilar a la población.

Una de las cuestiones más interesantes de las defendidas por este tipo de grupos y por quienes simpatizan con sus ideas y con la afición a buscar respuestas simples a problemas complejos, son los partidores de los viajeros en el tiempo. Según los partidarios de estas teorías. Varios humanos del futuro han viajado hasta nuestro presente para alertando de los terribles acontecimientos que nos depara el futuro. La mera supuesta existencia de estos viajeros en el tiempo genera una paradoja. Si el mundo se va acabar y la especie humana va a ser destruida ¿cómo que siguen existiendo en el futuro y alcanzando un nivel tecnológico capaz de hacerles retroceder en el tiempo? Además, ¿por qué se iban a tomar la molestia de avisarnos? De hecho, lo más razonable es no intentar modificar ningún evento del pasado para no generar una modificación en la línea espacio-tiempo y alterar el futuro. Sin embargo, los partidarios de estas teorías no admiten la inconsistencia de sus argumentos. Al contrario, acusan a quienes los cuestionan de ser agentes de aquellos que mueven los hilos. Es decir, gritan “bruja” igual que los fanáticos religiosos veían al demonio en todas partes durante la Edad Media.

Siquiera cuando las profecías que estos supuestos viajeros en el tiempo han compartido con sus seguidores han fallado, han dejado de creer en la veracidad de sus argumentos. Aprovechando la paradoja temporal para explicar el que no pasara aquello que habían anunciado. Es decir, la humanidad no ha colapsado porque la llegada de un viajero en el tiempo diciendo que el mundo se va acabar lo ha impedido. La verdad es que a la hora de retorcer argumentos parecen no tener rival. No obstante, si admitimos que éste hecho podría producirse -cosa que es mucho admitir -, deberíamos plantear la siguiente interrogante: pues si la aparición de un viajero en el tiempo con una profecía apocalíptica es suficiente para modificar el rumbo de la historia y evitar que tal evento ligado a la extensión de la raza humana suceda, para qué preocuparnos ni hacer caso de sus profecías, si su mera formulación ya ha hecho que la línea temporal se altere y no suceda, su profecía es absurda y ridículo tomar en cuenta sus comentarios. ¿Por qué ese interés? ¿Para qué tanta preocupación?

Y es que sus argumentos hacen agua por todos lados. Pero, para sorpresa de muchos, entre los que nos encontramos, cuanto más ridícula e imposible es una de estas teorías de la conspiración, más gente la cree.

Necesitaríamos semanas para hablar de todos los viajeros en el tiempo de los últimos años y aún tendríamos que dejar muchas de sus vaticinios en el tintero. Nos centraremos, a modo de ejemplo, en dos de ellos:

ApexTV a través de Youtube es un supuesto viajero temporal de nuestra época que asegura que formó parte de un programa de alto secreto gracias al cual pudo viajar al futuro. Para demostrarlo, durante la entrevista el presunto «viajero» muestra una fotografía que asegura que él mismo tomó de una gran ciudad cuando visitó el año 6000. Sostiene que la instantánea está borrosa debido al viaje en el tiempo -argumenta que la distorsión ocurre con frecuencia en este tipo de viajes-, y que no puede revelar de qué ciudad se trata porque «esto influiría demasiado en el futuro».

Asegura que en el futuro la gente podrá hacerse pequeña a voluntad por lo que la comida o el espacio no supondrán un problema. Lo cual recuerda a Cariño he encogido a los niños, clásico de la ciencia ficción para toda la familia y la reciente película de Matt Damon, dirigida por Alexander Payne “Una vida a lo grande”.

Por último, asegura que en un futuro cercano los viajes en el tiempo no solo serán posibles sino que llegarán a ser accesibles para todo el mundo. No habrá que esperar mucho para averiguar si todo lo que dice es cierto, pues el supuesto «viajero del tiempo» afirma que estos viajes serán conocidos por todos en tan solo diez años, en 2028, y que cualquiera con dinero suficiente podrá hacer uno de ellos. Aunque no se preocupen que unos siglos más tardes, los viajes en el tiempo ya estarán a disposición de todos los humanos y serán accesibles para cualquier bolsillo.

Sus afirmaciones, en general, podrían parecer muy inocentes, de no ser porque entre comentario y comentario acerca de las bondades del mundo del año 6.000, incluye mensajes como el que afirma que la cura del cáncer se encontró en el año 2000 o que el mundo está gobernado por una inteligencia artificial. Así como su propia implicación en programas secretos del gobierno. O sea, conspiración, conspiración, conspiración.

Podríamos creer que este tipo de comentarios quedan en las redes sociales, compartidos por grupos marginales. Pero el hecho es que son muy populares y están contribuyendo a condicionar la opinión pública, en gran medida por el impacto mediático que tiene. De hecho, los comentarios de este supuesto viajero en el tiempo han sido publicados en un periódicos como el Mirror.

Eno Alaric , también conocido como @radianttimetraveler, en Tik Tok, asegura que viene del año 2675, advirtió que este 23 de marzo el planeta Tierra sería invadido por extraterrestres, lo que marcaría el fin de la vida en la Tierra. Algo que evidentemente no ha ocurrido, pero que no ha afectado a su popularidad, que continúa en aumento y le permite seguir profetizando, tal como hace también futuretimetraveller , que el año pasado aseguró ser un hombre del año 2491 y “predijo” la llegada de los alienígenas a la Tierra el 24 de mayo de 2022. Mientras que Aery Yormany, un hombre que asegura que ha venido desde el año 2714 con el objetivo de avisar y ayudar a la humanidad, “predijo” que algo terrorífico estaba por venir entre los días 11 y 26 de septiembre de este año. Evidentemente, ninguna de sus “predicciones” sucedieron.

Quizás, el único misterio de estas cuestiones sea ¿por qué tanta gente cree en sus afirmaciones? Quizás sea por  nuestros sesgos cognitivos, como el sesgo de confirmación (la tendencia a buscar y aceptar información que confirma nuestras creencias previas) y la ilusión de control (la creencia de que podemos controlar eventos que están fuera de nuestro control), pueden hacer que las personas sean más propensas a creer en teorías conspirativas, la necesidad de construir una identidad grupal, aunque sea partiendo de mentiras o la búsqueda de un enemigo imaginario que nos afiance en la necesidad de permanecer unidos, o simplemente estemos programados genéticamente para buscar explicaciones sencillas para eventos complejos o inexplicables, como desastres naturales o conflictos políticos y sociales, y a veces las conspiraciones ofrecen una forma sencilla de comprender lo que ha sucedido. La desconfianza en el gobierno, los medios de comunicación y otras instituciones puede llevar a la creencia de que hay fuerzas ocultas trabajando detrás de escena para controlar la información y los eventos.

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