Libros sagrados en el hinduismo.

Mientras redactaba el artículo acerca de la cosmología hindú publicado hace unos días en éste mismo blog, me di cuenta de la necesidad de explicar con más detalle algunos conceptos que tienen una enorme transcendencia, como el concepto de Trimurti o Trinidad Hindú1; pero que para comprender la profundidad y riqueza del concepto era necesario conocer y familiarizarse previamente con algunos conceptos hinduistas y sobre todo conocer los Libros Sagrados del hinduismo y el papel que representan en las diferentes etapas y manifestaciones de la espiritualidad hindú.

En muchas ocasiones, cuando hablamos en occidente acerca del hinduismo, lo hacemos desde los prejuicios creados por nuestra propia cultura. Tenemos tendencia a pensar que se trata de una religión más o menos estructurada. Sin embargo, esto no es cierto. El hinduismo es en realidad una suma de muchas tradiciones espirituales, religiones y filosofías diferentes, sin cuerpo sacerdotal o dogmas y doctrinas uniformes. Dentro del hinduismo hay tradiciones politeístas, monoteístas, panteístas, etc. Ésta cuestión, aunque compleja y difícil de aceptar para una mente occidental, lejos de resultar un problema, desde mi humilde opinión, es una de las características más fascinantes del hinduismo, pues es una tradición viva, que lleva evolucionando, creciendo y enriqueciéndose desde hace más de 5.000 años, ofreciendo distintas alternativas y formas de culto según el propio ánimo de cada persona. Es, por decirlo así, la religión2 hinduista una y muchas al mismo tiempo.

Los Śruti y los smiriti.

El hinduismo posee más Libros Sagrados que ninguna otra religión en el mundo. Sólo los Upanisha son 150 obras. Sin embargo, no todos éstos Libros Sagrados pueden ser clasificados tomando como referencia la Biblia o el Corán. Esto es, no todos los Libros Sagrados son Libros Revelados. Sólo los conocidos como Śruti (en sánscrito significa, literalmente, “lo oído”), son considerados como Textos Revelados. En consecuencia, se los considera Universales y Eternos. No pueden ser alterados ni interpretados. Sólo pueden seguirse al pie de la letra.

Estos Śruti fueron conocidos gracias a los Rishis o Sabios Védicos, cuyo contenido fue transmitido a ellos directamente de los Dioses. Śruti son los Textos que conocemos como Vedas3.

Existen cuatro Vedas: Rigveda, Yajurveda, Samaveda y Atharvaveda. Los tres primeros parecen constituir una trinidad, quizás una triple división de una única obra. Gran parte del Yajurveda y el Samaveda son un reflejo de Rigveda, el más antiguo de todos los Vedas, escrito entorno a mediados del II milenio de nuestra era. El Atharvaveda, por su parte, parece pertenecer a una tradición paralela independiente, probablemente compuesto hacia finales del II milenio, y aunque conserva muchos cantos e himnos del Rigveda, apenas son un 30% del texto, lo cual contrasta con el 95% de coincidencia del Sama y el 50% del Yarju en relación al más antiguo Rig4.

Algunos de los Upanishad, así como los Brahma Sutras y el Bhagavad-Gita también se consideran Śruti, al menos en el marco de la tradición vedānta5.

Por su parte, los smriti (literalmente, “lo recordado”) compondrían el resto de Los Libros Sagrados hinduistas, en especial los Puranas, los Itijasa como el Majabhárata y el Ramayana.

Es necesario indicar que existen unos textos conocidos como “los otros Vedas” que según la escuela o tradición se consideran Śruti o smriti; aunque desde un punto de vista tradicionalista, deben ser considerados como Śruti, Libros Revelados, en toda situación.

Nos referimos a los Bráhmanas, que son comentarios o explicaciones Reveladas acerca de los Vedas, en especial de los rituales y sacrificios. Los Upavedas, también llamados Vedas secundarios, que son textos de carácter técnico que también se consideran Revelados por los Dioses. Estos Upavedas son: Artha-veda, que se ocupa de la política y la economía; Ayur-veda, sobre medicina y salud; Dhanur-veda, sobre la ciencia militar; Gandharva-veda, sobre arte y música; y Sthapatya, tratado de arquitectura.

En este grupo de Śruti también encontraríamos los llamados Vedangas, tratados de ciencias auxiliares imprescindibles para el seguimiento de los Vedas. Estos Vedangas están compuestos por las Shiksha o reglas de pronunciación; las Kalpa o procedimientos del ritual religioso; los Nirukta o etimologías de las palabras del veda; la Chhanda o métrica, ritmo, tiempo y entonación de los slokas o versos; la Vyakarana o gramática védica con las leyes para la formación de palabras y frases; y el Jyotisha o ensayo del movimiento de los astros, la astrología o influencia de los astros tanto en los seres animados como inanimados, el cómputo de las fechas y horas más propicios para las ceremonias y sacrificios. Esta parte del Vedanga se divide en otras cuatro partes: Ganita Jyotisha o astrología matemática; Phalita Jyotisha o astrología prospectiva; Samhita Joytisha o predicción de los cambios naturales y políticos: cambios políticos, guerras, terremotos, lluvias, cosechas, etc; y por último el Jataka o Hora Jyotisha, que versa acerca de astrología natal, del karma y de la reencarnación.

Por último, y circunscriptos casi en exclusiva a la religión védica6, encontramos también los Śruti o Libros Revelados conocidos como Araniaka, que se traduce como “textos de los bosques”, pues la tradición asegura que fueron revelados por los Dioses a los anacoretas que se habían auto-exiliado en los bosques. Sin embargo, aunque a primera vista pueda parecer que se trata de obras de carácter místico, en realidad son libros litúrgicos, donde se explican los rituales ordinarios de los bráhamanas o sacerdotes ritualistas.

Los Purana.

Los Puranas son a la par un género literario y un conjunto de textos posvédicos que recogen narrativas sobre cosmogonía y teogonía, así como sobre genealogías de reyes, héroes, sabios, así como importantes descripciones geográficas y doctrinas religiosas.

El objetivo de estos Puranas serían sistematizar las enseñanzas, creencias y mitos que componían la tradición de la India. fueron creados para narrar cinco temas, llamados «pañcha láksana» (pañcalakṣaṇa: ‘cinco signos’), aunque algunos sacerdotes brahmanes han sugerido que estos son compartidos por otras escrituras religiosas tradicionales):

1) La creación del universo.

2) Creaciones secundarias, principalmente recreaciones después de la disolución universal.

3) Genealogía de los dioses y sabios.

4) La época del reinado del rey Manu, 71 Yugas celestiales o 308.448 millones de años. El eón o creación de la raza humana y los primeros seres humanos.

5) Las historias de los patriarcas de la dinastía lunar y de la solar.

Ponen mucho énfasis en dejar un registro de genealogías, como dice el Vaiu-purana, “para conservar los genealogías de dioses, sabios y reyes magníficos y las tradiciones de grandes varones”.

Se consideran explicaciones suplementarias de los Vedas destinados a tipos diferentes de personas. Todas las personas no son iguales. Hay quienes se dirigen por la bondad y el altruismo, otros por la pasión el modo de pasión y otros que son ignorantes. Los Puranas se dividen así, de tal modo que cualquier clase pueda aprovecharlos y gradualmente recobrar su posición perdida y conseguir superar el conflicto y el sufrimiento de la existencia.

18 principales Puranas pueden ser clasificados de acuerdo con los tres “gunas” o cualidades:, que son pureza, pasión y pereza:

  • Sattwa (“pureza”): Bhagavata-purana (del siglo XI de nuestra era); Garuda-purana; Naradeia-purana; Padma-purana; Varaja-purana y Visnú-purana.

  • Rayas (“pasión”): Bhavishia-purana; Brahma-anda-purana (brahmāṇ); Brahma-purana; Brahma-vaivarta-purana; Markandeia-purana; y Vamana-purana.

  • Tamas (“pereza, inercia”): Agni-purana; Kurma purana; Linga-purana; Matsya-purana; Shiva-purana; y Skanda-purana7.

Estos 18 Puranas habrían sido compilados, según la tradición, por Viasa8, el mítico redactor del Mahabarata.

Según algunos estudiosos, como Gavin Flood9, el origen de estos Puranas, cuyas primeras versiones conocidas son de entre el siglo III y V antes de nuestra era, sería el establecimiento de los cultos durante el imperio Gupta10. Otros investigadores, como el célebre Frederick Eden Pargiter11, sostuvieron, sin embargo, que los Puranas fueron contemporáneos de los Vedas, remontándose algunos de los Puranas a la misma época que el Rigveda.

La influencia de los Puranas, como del resto de los Libros Sagrados, va mucho más allá de la propia cultura y tradición hindú. También encontramos referencias a ellos en la literatura grecorromana. Por ejemplo, el historiador Flavio Arriano (siglo I d.C.), en su “Historia índica” cita al viajero y geógrafo griego Megástenes (siglo IV a. n. e.) identificando a Dionisio con Shiva y asegurando que desde su nacimiento habrían transcurrido 6043 años en los que habrían reinado 153 reyes.

Upanishad.

Tradicionalmente se asegura que existen 108 Upanishad. Esto se debe a que el 108 es un número de especial significación esotérica para los hinduistas. Por decirlo usando términos con los que el lector occidental esté familiarizado, se trata de un “número cabalístico” hindú12. Sin embargo, en realidad, los Upanishad son una colección de 150 Libros Sagrados.

Estos libros se basan en experiencias místicas y reflexiones filosóficas, surgidas, probablemente, en la época de transición entre las tradiciones védicas y el hinduismo. Época, en torno al siglo IV a.e.c., en la que también surgieron el Budismo cómo el Jainismo. Son, por tanto, expresión de una mentalidad nueva, que si bien no supone una ruptura total con la mentalidad védica y la sociedad de casta, responde al auge de la vida urbana, el papel del comercio, los artesanos y las que en occidente denominaríamos profesiones liberales.

Los Upanishad son la principal fuente escrita de la espiritualidad y la ciencia del Yoga. Por otro lado, también ponen el énfasis en la unidad del todo. En los Upanishad no queda lugar a dudas de la divinidad única, absoluta y eterna de Brahmán, el Absoluto que está más allá incluso de los Absoluto, incognoscible para el ser humano, que sólo lo puede experimentar mediante el corazón. Y esto es así porque existe un puente que une a éste mundo con el otro y con todas las cosas que existen. En éstas obras se expone también con detalle la transmigración de las almas y el concepto del Dharma o propósito de cada ser y de toda la creación en éste ciclo.

Estos Libros Sagrados son también la base de una de las expresiones hinduistas más ortodoxas y conocidas: el hinduismo vedanta13.

Mahabarata.

Una de las obras más influyentes de la rica literatura hindú –y probablemente la más conocida y citada en occidente– sea el Mahabarata, que junto al Ramayana, constituyen el núcleo central de la literatura épica de la India. Desde un punto de vista técnico, no podemos clasificar al Mahabarata como una única obra, sino como un conjunto de textos o libros compilados, según la tradición por Viasa14, entre los que se incluiría el Bhagavad-Gita (La Canción del Señor o Canto Divino), importantísimo para comprender la espiritualidad hindú.

 

Pertenece a lo que denominamos Itijasa u obras épicas, y más en concreto a los Purana15, aunque se suele considerar como una obra independiente, al igual que ocurre con el Ramayana.

La obra la componen más de 215.000 versos, lo que supone una extensión cinco veces la de la Biblia. La edición más completa, la conocida como Poona, editada por el Bhandarkar Oriental Research Institute de Poona16, consta de 19 volúmenes y un total de más de 13.000 páginas, sin contar con el Jari-vamsa (El Linaje de Krisná), compuesto por otros dos volúmenes, y los diferentes anexos e índices (seis volúmenes más). Una joya para los bibliófilos, que probablemente sea la edición crítica más ambiciosa de toda la historia humana de una obra mitológica, y que publicó entre 1916 y 1966.

La historia principal narra la lucha por el poder entre dos ramas de la misma familia, los Kauravas y los Pándavas. La guerra se resuelve en la batalla de Kurukshetra, que se prolonga durante 18 días y acaba con la derrota de los Kauravas (la rama mayor) y la muerte de Krisná, 8ª encarnación de Vishnú.

Es en el marco de esta batalla en el que transcurre el diálogo entre Krisná y Arjuna, que componen el Bahgavad-Gita. Pero lo realmente importante es que con aquella batalla se inicia el Kali-Yuga17.

Evitaremos al lector la tediosa tarea de discutir acerca de la autoría y datación de la obra, acerca de su estructura interna o de los múltiples relatos secundarios que narra, mucho de los cuales no han sido aún bien comprendidos18. Creemos que tras lo dicho, lo único que cabe es invitar al lector a que inicie su apasionante –y en muchos momentos ardua– tarea de lectura y reflexión.

Aunque es una obra antigua, de carácter épico y mitológico, continúa tan viva como siempre. Es una obra de plena actualidad. Es tan influyente y se considera tan sagrado que se cree que su lectura <<destruye todo pecado y crea virtud>>.

En los años ochenta, se emitió el Mahabarata en la televisión nacional de la India, la Doordarshan19. Los capítulos se emitían los domingos por la tarde y el país, prácticamente, se paralizaba. Era habitual que las familias adornaran para ese día la televisión igual que adornan los altares familiares. Tal es la importancia que éste libro posee aún en la actualidad.

 

Notas al pie: 

1 Queda aún pendiente de realizar éste trabajo, por cuya dificultad y extensión, me llevará algo de tiempo aún poder presentar. Éste artículo, aunque con identidad propia, posee también, en cierto sentido, un carácter introductorio a ese próximo trabajo e incluso al artículo anterior, acerca de la Cosmología Hindú.

2 Empleo el término religión por su familiaridad. Sin embargo, no es posible hablar –cómo explicamos en el propio artículo– estrictamente de religión, sino que sería más adecuado hablar de religiones hinduistas. No obstante, desde el punto de vista del esoterismo, la expresión más correcta sería tradición hindú. Esta tradición hindú sería la que mejor conserva las enseñanzas primitivas de la Tradición Primordial. Con ésta afirmación, sin embargo, no pretendemos comparar religiones, que desde nuestro punto de vista, son manifestaciones de la misma Tradición Primordial, la cual adquiere la forma más adecuada a cada sociedad y época.

3 Vedas se puede traducir cómo “lo visto”, lo cual es un contraste muy interesante y revelador en relación al significado del término Śruti.

4 Profundizar más en la estructura, temática y datación de cada uno de los cuatros Vedas supera con mucho las pretensiones del presente trabajo. No obstante, para los interesados, les aconsejo Los Vedas: ensayos de traducción y exégesis, de Ananda Kentish Coomaraswamy. Editado en Madrid, en 2007, por Sainz y Torres. Traducción de Pedro Rodea Pascual.

También resulta de gran interés la obra de Arthur A. MacDonell, A History of Sanskrit Literature, Kessinger Publishing, 2004. Por desgracia, creo que no está traducida al español y en inglés resulta una lectura agotadora si no estamos muy habituados a ello. A las dificultades de leer una obra de corte académico en un idioma que no es el tuyo, se suma el hecho de referencias a una literatura en sanscrito con la que muchos tampoco estamos excesivamente familiarizados.

5 Vedānta significa literalmente “fin de los Vedas”. Se trata de un grupo de tradiciones que se centran en relación entre Brahman (realidad última, conciencia universal), el ātman (alma o ser individual) y la prakriti (mundo empírico, mundo material).

6 Recordemos que el vedismo es anterior al actual hinduismo.

7 Por supuesto, ésta clasificación carece de ningún tipo de rigor científico, pero posee la belleza, la sabiduría y la virtud de la tradición. De hecho, la clasificación aparece en una de los propios Puranas, el Padma-purana.

8 Viasa merecería un artículo para él solo. Se trata de una figura mitológica, el compilador de todo el conocimiento védico. A él se le reconoce, desde un punto de vista de la tradición, la redacción de los Vedas, de los Puranas, del Mahabarata y de todos los Upanishad.

En algunos textos se dice que su verdadero nombre es Krishna-Dwaipayana. También se dice que es una encarnación parcial de Vishnu.

Tradicionalmente, la Ciencia Sagrada era transmitida por los maestros a sus discípulos de boca a oído y mediante rituales, prácticas y símbolos, pero sin dejarla nunca por escrito. Sin embargo, para evitar que el conocimiento se perdiera totalmente con la llegada del Kali-yuga, Viasa compiló todo el saber en los Libros Sagrados que escribió. Estos revelarían sus enseñanzas cada hombre según su propio nivel de conciencia y evolución.

9 Gavin D. Flood (Londres, 1954) es profesor de Estudios Hinduistas y Religiones Comparadas en la Universidad de Oxford y Director The Oxford Centre for Hindu Studies, así como miembro de la Academia Británica.

10 Es uno de los Imperios más grandes y eficientes de la historia. Se prolongó entre los siglos III y VI d.C. Fue una época de gran esplendor, con un fuerte poder central, pero gran autonomía local, lo que supuso una época de paz en la que la ciencia, la cultura y el arte se refinaron. ocupó la mayor parte de la India septentrional y de los actuales Pakistán oriental y Bangladés. Pero además, su influencia, tanto cultural como económica y política se extendió a regiones de Borneo, Camboya, Indonesia y Tailandia.

11 Frederick Eden Pargiter es uno de los pioneros occidentales en el estudio del hinduismo. Nacido en 1.852, sirvió en la India como Subsecretario del Gobierno de Bengala (1885), juez del Tribunal de Distrito y Sesiones (1887) y juez del Tribunal Superior de Calcuta (1904). Aquel largo periodo le permitió conocer muy bien la cultura y religiones de la India, las cuales investigó a fondo por puro placer. Fue en 1904 cuando publicó su primera obra: la traducción al inglés de uno de los Puranas. Dos años más tarde, moriría su esposa, momento en el que decide jubilarse y regresar al Reino Unido. Allí se dedica a escribir y difundir la cultura hindú, y en 1922 publica Ancien Indian Historial Tradition, publicado por la Universidad de Oxford, obra que será de referencia durante muchos años. A día de hoy, sin embargo, sus traducciones y muchas de sus tesis están superadas. No obstante, la lectura de éste autor es indispensable para comprender la evolución del orientalismo en Europa, así como muy útil para familiarizarse con la tradición hindú.

12 Obviamente, no existe, en estricto rigor, una “cábala hindú”, pero sí existe –más parecido al modelo pitagórico que a la cábala, pero con paralelismos también con ésta última– una metafísica del número. No olvidemos que las bases de las matemáticas eran consideradas una revelación de los Dioses a los hombres y estaban incluidas en los Libros Revelados, al igual que la Geometría, la Armonía y la Arquitectura.

Explicar los múltiples significados del 108 nos llevaría mucho más allá de las pretensiones del actual artículo. Baste decir que en Yoga se considera que son 108 Padas o pasos los que recorren el Sol y la Luna en su viaje por la bóveda celeste. Ésta ruta estaría a su vez dividida en 27 Nakshatras o partes. Los 108 Padas se corresponderían con fuerzas o energías que se relacionan con cada una de las cuentas del mala (mal llamado rosario budista). La práctica de los mantras (los cuales, en la mayoría de los casos, según la tradición deben ser recitados 108 veces consecutivas) con ayuda de la mala nos ayudaría a reconectarnos con los ciclos cósmicos.

Además, en la tradición hindú se dice que el diámetro del Sol es aproximadamente 108 veces el de la Tierra, cosa que resulta ser asombrosamente precisa si tenemos en cuenta la época en la que se realizó el cálculo. Además, la distancia entre la Tierra y la Luna es 108 veces el diámetro de la Luna.

108 nadis o canales de energía convergen en el chakra Anahata o chakra corazón. 54 letras y sonidos componen el alfabeto sánscrito, cada uno de los cuales se considera que tienen una doble expresión: masculina-activa(Shiva) y femenina-pasiva(Shakti). Dos veces 54 darían 108.

Tradicionalmente, se atribuyen 108 nombres o epítetos a las principales Divinidades védicas e hinduistas. En antiguos textos sanscritos se dice que son 108 etapas las que pasa el atman en su proceso de manifestación y después en su transcendencia. Además, 108 es lo que se conoce en matemáticas como número Harshad o Niven, números divisibles por los dígitos de su propia base. Estos números (casi todos los divisibles por 9 lo son), de los que también habló Tesla (no podemos evitar señalar el gran interés de Tesla por la metafísica del número y el especial poder que atribuía al 3, al 6 y al 9) considerados positivos y de buenos augurios. De hecho, Harshad significa “Gran Alegría”.

13 En el hinduismo existen seis grandes sistemas filosóficos o dárshanas: Vaisheshika, Nyaya, Patañjali, Sankhya, Vedanta y Mimansa. Cuya explicación dejamos pendientes para trabajos posteriores.

Patañjali (también se encontrará como Patanjili) es en realidad el nombre de uno de los personajes más grandes de la literatura hinduistas, para muchos, a la misma altura que el propio Viasa. Se trata de un sabio de la región de Cachemira, que vivió hacia el siglo II a.e.c. A él se le atribuye la redacción del Yoga-Sutra. Por ésta razón, éste sistema –quizás de los más conocidos en occidente, pero a la vez, peor comprendidos–, también se conoce como Yoga-Sutra o simplemente Yoga.

14 Ver nota 8.

15 Los Purana, desde un punto de vista literario, se encuentran enmarcados en la literatura Itijasa, y las obras como el Mahabarata o el Ramayana deberían pertencer a éste tipo concreto de Itijasa. Sin embargo, es tal el valor que poseen éstas dos grandes obras por sí mismo, que no suelen clasificarse dentro de los Puranas sino como obra que representan una clasificación propia. Es decir, se considera que los Itijasa están formados por el Mahabarata, los Puranas, el Ramayana y los Yoga-Vásitas (obra sincrética del Budismo, Jainismo, Hinduismo Vedanta, etc. Atribuido a Rishi Vasistha, un discípulo de Rama, 7º avatar de Vishnú).

16 Una de las diez ciudades más grandes de la India, la segunda del Estado de Maharastra, sólo después de Bombay. Fue la capital del Imperio Maratha y es uno de los centros culturales más destacados de la India y todo Oriente.

17 La tradición hindú narra cuatro eras o edades del mundo, de las cuales, la cuarta y última es la kali-yuga –la edad actual– o época de confusión e impiedad. Explicar cada una de estas edades transciende el objetivo de éste artículo, no obstante, el propio número de Edades –cuatro–, invita a establecer claros paralelismos con las Edades de la tradición grecolatina.

18 Nos referimos, por ejemplo, a la narración del año de exilio en el reino de Virata de Áryuna, durante la cual, él héroe se transforma en eunuco (Virata-parva). La explicación simbólica y esotérica –incluso premonitoria- resulta evidente para cualquier ocultista, pero muchas veces se intenta explicar sin contar la visión espiritual que rige la propia creación literaria, con lógicos y funestos resultados.

19 Somos tan precisos para facilitar al lector interesado el acceso a ésta obra. Si bien, lo ideal es poderla leer, somos consciente de lo costoso y exigente que sería la empresa. La cual debe ser emprendida con paciencia. Sin embargo, es posible familiarizarse con la obra viendo los capítulos de la serie que hizo Doordarshan, pues pueden encontrarlo con facilidad en Youtube, donde ésta subida todos los capítulos (139) de la serie. Están en hindi, pero con subtítulos en inglés. Por desgracia, no hay –al menos que yo sepa– ninguna edición, siquiera subtitulada en español. Es sorprendente, pero en español son muy raros los títulos cinematográficos hindúes que se dobla o siquiera se subtitulan. Algo que podríamos hacer extensivo a cualquier otra forma de expresión artística, empezando por la literatura y siguiendo por la música, la danza o la pintura.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.