Las momias de Toledo.

Ciudad mítica para los amantes del misterio y el esoterismo, Toledo es una de las capitales europeas que más leyendas y misterios atesora. Una ciudad-libro en la que bucear en las oscuras aguas de la alquimia, la cábala y por supuesto, los misterios.

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Toledo es una ciudad que no defrauda. Para muchos, un auténtico talismán y uno de los lugares donde aprender acerca de la Gran Obra. Y es que todo en esta hermosa ciudad parece rodeado por un halo de misterio, un aura mágica que hacen de Toledo y sus alrededores una parada obligada para todos los amantes del misterio y la historia. Sería imposible hablar de todos sus secretos, del callejón de los muertos, del convento de vida pobre, del Cristo de las cuchilladas o el patio encantado, pasando por las innumerables leyendas que salpican cada rincón de esta ciudad museo, desde leyendas de fantasmas, como el del Alcázar, hasta las leyendas sobre el origen del mazapán, pasando por el pozo milagroso de la mezquita o la leyenda de la puerta de Alfonso VI. Por algo, el gran Gustavo Adolfo Bécquer homenajeo la ciudad con varias de sus leyendas, en concreto: Las tres flechas, La Rosa de Pasión, El Cristo de la Calavera, El Beso y la Ajorca de Oro, todas ellas ambientadas en Toledo y sus alrededores.


Hasta 13 cuevas o subterráneos cargados de misterio, entre los que destaca la famosa Cueva de Hércules, los túneles del acueducto romano y la cueva bajo “la casa del duende”.


Para que nos hagamos una idea de la fascinación que Toledo ejerce en todo amante del misterio y de la historia, aparte de sus muchísimos monumentos, la preciosa plaza Zocodover o su judería, en Toledo encontramos hasta 13 cuevas o subterráneos cargados de misterio, entre los que destaca la famosa Cueva de Hércules, los túneles del acueducto romano y la cueva bajo “la casa del duende”.

Sería imposible hablar de todas las maravillas que encierra Toledo y sus muchos secretos en un único artículo, así que después de mucho pensar, nos hemos decidido por escribir acerca de uno de los secretos menos conocidos de la ciudad: las momias de Toledo. Y es que la mayor y mejor conservada colección de momias que pueden verse en España se encuentra en Toledo, repartidas en diferentes criptas e iglesias de toda la ciudad, siendo las más conocidas las momias de San Román[1]. Pero, desde luego, no son las únicas.

Las momias de Toledo.

Lo primero que debemos saber al hablar de las momias de Toledo es que no se trata de cuerpos embalsamados a la espera de la llegada del juicio final, sino de cadáveres incorruptos –algunos de ellos en extraordinario estado de conservación –, que han sufrido un proceso de momificación natural gracias a las peculiares características del subsuelo, seco y rocoso, de la ciudad. Así, cada iglesia, cada cripta y cada cementerio, guardan cuerpos en los que el tiempo parece haberse detenido.

Por desgracia, la salvajada del hombre ha destruido muchos de estos cadáveres incorruptos. Las trágicas y lamentables profanaciones de tumbas durante la Guerra Civil española acabaron con muchas de ellas, destruyendo para siempre los secretos que guardaban. Aun así, son también muchas las que se conservan y permiten hacernos una idea de cómo fueron sus vidas y sus muertes. Las momias de San Román, por ejemplo, y gracias sobre todo al trabajo de investigación de Eduardo Sánchez Butragueño, sabemos que tuvieron su origen en una fosa común en la que se enterraron a represaliados durante la Guerra de la Independencia. Las tropas francesas, frustradas por las continuas pérdidas que sufrían en España, la emprendieron contra la población civil, cebándose de manera injustificada contra mujeres y ancianos, a quienes mataron sin piedad. En las momias aún se podían apreciar los rostros de horror de los ajusticiados.


Algunas de las cuales aún tienen las manos atadas y los rostros manifiestan el dolor y el miedo del momento de su muerte.


Otras leyendas aseguran que aquellas momias, o al menos algunas de ellas, pertenecerían a los insurrectos de la revuelta de 16 de agosto de 1116, cuando la proclamación del rey Alfonso VIII[2]. También hay quien asegura que entre ellas se encontraba el cuerpo incorrupto de Bartolomé Lorenzo de Guzmán, jesuita y pionero de la aeronáutica que se refugió en Toledo huyendo de la Inquisición[3], e incluso –según afirma Ventura F. López[4] –la propia momia de Cristóbal Colón.

Recientemente, también se han encontrado 58 momias en la Iglesia de San Andrés de Toledo. Estas momias, que por desgracia aún no se pueden visitar, están siendo estudiadas en la actualidad y todo apunta a que se trata de cuerpos que fueron ajusticiados entre 1812 y 1820. Algunas de las cuales aún tienen las manos atadas y los rostros manifiestan el dolor y el miedo del momento de su muerte.

En el Convento de San Clemente, se descubrieron en 1785 los cuerpos incorruptos de 13 monjas que pasaron a denominarse las “Trece Venerables”. Estas momias se encuentran en la actualidad en la sala Capitular del Convento.

En la Iglesia de San Cipriano, tras el altar mayor[5] se encuentra el cuerpo incorrupto, don Carlos Venero de Leiba[6], quien se encuentra vestido con ornamentos sagrados y con la particularidad de que sus zapatos no tienen suela, para que se pueda contemplar su incorruptibilidad.

El cuerpo incorrupto de la Venerable Doña Sancha Alonso se conserva en el Monasterio de las Comendadoras de Santiago de Toledo. Es sin duda una de las momias más famosas de Toledo y de mejor estado de conservación. Se trata de  Doña Sancha Alfonso (1190-1270), hija del rey de León, Don Alfonso IX, y de la Infanta de Portugal Doña Teresa Gil de Soberosa. Es sin duda una de las momias más famosas de Toledo y de mejor estado de conservación, junto con la del rey Sancho IV de Castilla, más conocido como Sancho “el bravo”, que se conserva en la Catedral. El cuerpo de Sancho IV se encontró durante unos trabajos arqueológicos realizados en 1947.

Por último, en el Convento de Santo Domingo el Real de Toledo se halla el cuerpo momificado del infante Sancho de Castilla y Sandoval fallecido en 1370 cuando apenas contaba 7 años de edad. Siempre se creyó que había sido asesinado, al igual que su padre, Pedro “el Cruel”, a quien mató su hermanastro Enrique de Trastamara para hacerse con el trono. Se pensaba que al joven infante lo envenenaron  con el propósito de evitar problemas sucesorios en el futuro. Sin embargo, una investigación forense realizada en 2006 demostró que el pequeño había muerto como consecuencia de una infección respiratoria aguda, que le habría causado fiebres muy altas y deshidratación, lo cual favoreció al proceso de momificación del cadáver, el cual se encuentra en un excelente y sobrecogedor estado de conservación. Gracias, también, al cuidado de las monjas del convento, quienes llaman a la pequeña momia, “Sanchito”, y a la que visten de monaguillo y cuidan con especial cuidado.

 

Para saber más…

David Utrilla, Juan Luis Alonso, Toledo Secreto, 2ªEd., España, Edit. IV Centenario, 2019.

Dueñas Rey, Carlos, Enigmas y misterios de Toledo, Córdoba, Almuzara, 2017.

 

En Internet:

www.leyendasdetoledo.com

https://toledoolvidado.blogspot.com/

 

Fuentes de las fotografías:

Momias en Toledo

https://www.lugaresconhistoria.com/cuevas-hercules-toledo

https://www.unaventanadesdemadrid.com/toledo-ii.html


[1] Actualmente Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda fue construida en estilo mudéjar en el siglo XIII sobre una antigua basílica visigótica y probablemente, un edificio romano. Bajo una cripta del altar mayor se conservan un buen número de momias, como afirma Luis R. Bausá en su “Toledo insólito”

[2] A la muerte de su padre Sancho III “el deseado”, Alfonso VIII contaba sólo con tres años de edad. Se designó como tutor a Guiterre Fernandez de Castro y como regente a Manrique Pérez de Lara, para así contentar a las dos casas más poderosas de la época, los Castro y los Lara, que además eran rivales. Pero por desgracia, aquella decisión no hizo sino provocar revueltas y una guerra civil.

[3] Bartolomé Lorenzo de Guzmán, (Villa do Santos, Brasil, en aquel tiempo colonia portuguesa, diciembre de 1685-Toledo, España, 18 de noviembre de 1724), fue un pionero de la aeronáutica que logró –según se cree –el primer vuelo de una especia de “barco volador” 74 años antes que el vuelo del primer globo aerostático. Pueden obtener más información de este genial inventor en https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-lorenzo-guzman-cielo-toledo-pasando-inquisicion-200311230300-222177_noticia.html

[4] Conocido como “el cura loco de Toledo” es un personaje curioso de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, al quien la sociedad académica de su época dio la espalda por sus extrañas teorías, amargándole el carácter y volviéndolo irascible. Sus ideas, en la mayoría de los casos, no tienen fundamento alguno, pero no por ello han dejado de influir en la sociedad, siendo origen de algunas leyendas, como por ejemplo, el origen toledano de Colón y su enterramiento en la cripta de San Román. Más información en http://manuelblascinco.blogspot.com/2018/01/gente-curiosa-gente-rara-ventura-f.html

[5] A la cripta se accede por una pequeña puerta situada a la derecha del altar mayor.

[6] Parece ser que fue quien financió la reforma de ese templo en 1613.

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