La Isla de San Borondón.

Escucha nuestro podcast en «Días de Radio» (Candil Radio) – 14/10/2021

 

Volvemos al Archipiélago canario para detenernos en otra de sus leyendas. Hoy os hablamos de la Isla de San Borondón, la cual, según dicen, aparece y desaparece a capricho, siendo uno de los misterios más conocidos en las ocho islas.

Desde hace cientos de años, la Isla de San Borondón aparece y desaparece en el horizonte del Océano Atlántico, según los testimonios de quienes afirman haber sido testigos de tan impresionante hecho. Fantasía o no, es, sin duda, y como veremos a lo largo del texto, un elemento que ocupó la mente y las pasiones aventureras de muchísimas personalidades, llegando incluso a “colarse” en documentos históricos de impresionante calado.

¿Qué es la Isla de San Borondón?

También llamada “la inaccesible” o “la perdida”, el nombre de “Isla de San Borondón” es una clara adaptación del nombre “Brandán” al léxico popular las Islas Afortunadas. Podemos resumir diciendo lo siguiente: esta isla parece “borrarse” de la realidad física. Son varias las teorías defendidas a lo largo del tiempo: que era engullida por las aguas, transportada bajo ellas, que era cubierta por las nubes o confundida, como un espejismo, con el límite del horizonte.

Cuando hablamos de la Isla de San Borondón no nos estamos deteniendo en un asunto baladí, ya que aparece, nada más y nada menos, que en el Tratado de Alcaçovas del año 1479 a partir del cual España y Portugal, las dos potencias coloniales del momento, establecieron los límites de su expansión[1]. Concretamente en este documento, se daba por hecho que la isla existía, dándosele el apelativo de “aún por ganar”.

¿Dónde más podemos encontrarla? En el nombre otorgado por parte de Magallanes unos años más adelante, en 1520, a la que vino a denominarse “bahía de Samborombón” en la Provincia de Buenos Aires, debido a que se creyó que había nacido de un desprendimiento de la misteriosa isla canaria que nos ocupa.

 

Pero, antes de continuar, ¿quién era “San Borondón[2]”?

Santo representado generalmente con un pez en la mano, Brandán[3]el Navegante, honrado como Santo por la Iglesia Católica, es una figura de origen irlandés situada cronológicamente en los siglos V y VI E.C[4]. Abad de un monasterio, se considera un monje evangelizador, pero, sobre todo, es conocido por su “Navigatio Sancti Brendani”[5].

 

La “Navigatio Sancti Brendani”.

Narra la historia que Brandán recibió por parte del monje Barinto que existía un lugar que es denominado “Tierra de Promisión”, a donde había acudido para hacer penitencia otro de los personajes, llamado Mernoc[6], pero que seguramente no podría volver debido a la rápida congelación de las aguas.

Brandán habría salido en su búsqueda navegando junto a catorce monjes y tres que se sumaron a última hora, reconocibles según avanza el texto ya que son generadores de controversia a lo largo del relato. Fueron siete largos años en el océano encontrándose con paisajes de ensueño y animales irreconocibles. Viajan a través de distintos puntos cargados de simbología: inicialmente una isla donde son conducidos por un perro hacia una casa en la que, aparte de no haber encontrado a ningún ser humano, recibían comida preparada diariamente, sin entenderse muy bien el cómo[7]; otra isla, llamada de las ovejas[8]; y, por último, la Isla-Pez.

Es en este punto donde, tras comprobar que no era una isla “típica”, celebraron Misa de Pascua y encendieron un fuego, pero al sentarse alrededor, la isla comenzó a moverse. Tras correr hacia el barco, comprobaron que no se trataba de un montículo de piedras y tierra, sino de Jasconio, un pez gigante.

Continuaron viajando a islas pobladas de pájaros, otras donde residían hombres con estrictos votos de silencio, y llegaron a pasar por las mismas “puertas del infierno” dentro de este curioso relato, arribando junto a Pablo el Ermitaño a la Isla del Paraíso tras haberse vuelto a cruzar con Jasconio. De ahí, volvieron a Irlanda, y Brandán murió poco después.

 

El misterio alrededor de Brandán o San Borondón.

A pesar de la época, la leyenda de San Brandán[9]caló en la sociedad europea, comenzando la búsqueda de aquellos fantásticos lugares ya desde el siglo XII, pensados en la época más como lugares físicos que como creaciones simbólicas que contaban la propia vida del protagonista y los distintos “viajes” que internamente tuvo que hacer[10]. Eso llevó a pretender ubicar la “Isla del Paraíso” o “Isla de San Brandán” en distintos lugares a lo largo y ancho del Océano Atlántico, pero si uno tomó una relevancia mayor, y continúa a día de hoy vivo en el imaginario colectivo de su población, ese es Canarias.

Desde hace siglos existen relatos, e incluso mapas, así como testimonios, que hablan de haberla visto. En la época de Felipe II, cuando se comenzó a planificar la defensa amurallada de las Canarias, se llegó a establecer tanto la localización aproximada como las dimensiones[11]: al oeste del archipiélago, a unos 550 kilómetros oeste-noroeste de El Hierro y a 220 kilómetros oeste-sudoeste de La Palma, midiendo casi 500 kilómetros de largo norte-sur y 155 kilómetros de ancho este-oeste, cóncava, con dos montañas a los lados de carácter muy pronunciado.

¿Creeéis que esto se queda aquí? No solo los funcionarios del “todopoderoso” Felipe II daban por hecho que San Borondón era la octava isla, sino que aparece en multitud de material cartográfico. Aquí sólo unos ejemplos:

  • “Isla perdida. San Brandán la descubrió pero nadie la encontró desde entonces.”, planisferio alemán, Ebstorf, finales del siglo XIII.
  • Mapa de Beccari, primera mitad del siglo XV.
  • Mapa de San Borondón, Torriani, finales del siglo XVI.
  • Perspectiva, Próspero Cazorla, siglo XVIII.

Como podéis comprobar, no se trata de un mito que localizado de forma concreta en el tiempo: ha permanecido durante siglos como una verdad aceptada. Como si la Isla de San Borondón se hubiese querido “reír” de la Historia, “traspapelándose” en las conquistas y diluyéndose en el mar ante los ojos de los afortunados que creían verla.

 

Conclusiones.

La isla de San Borondón sigue llamando la atención de los interesados en las leyendas y el misterio. Incluso en la actualidad podéis encontrar vídeos en plataformas como Youtube[12]que afirman ser las pruebas definitivas de la existencia del lugar o que tratan, de una forma más o menos respetuosa o profesional, el caso de este emplazamiento tan singular.

Son muchísimas las expediciones navales que a lo largo de la Edad Media, Moderna y Contemporánea se han hecho para encontrarla y llegar a poner los pies en su playa, casi tantas como los testimonios de quienes dicen haber perdido compañeros tras encontrarla. ¿Será un espejismo? ¿Es un misterio sin resolver? ¿Es, como llegó a decirse, el lomo de Jasconio, el pez gigante, que se cruzó con Brandán?

Lo cierto es que a día de hoy, como venimos diciendo desde La Estirpe del Lobo, la ciencia y la tecnología no han conseguido darnos una respuesta sobre el misterio de la “isla sirena”, que llegó a ocupar tiempo en la parrilla del archiconocido programa televisivo “Crónicas Marcianas”. Nosotros venimos únicamente a contar una historia: la opinión en torno a ella, es algo que depende de vosotros.

 

Notas al pie:

[1]Firmado en Portugal por los representantes de Isabel La Católica y Fernando el Católico por parte de las coronas de Castilla y Aragón, y de Alfonso V y su hijo Juan por parte de Portugal, sirvió para acabar con la guerra, para repartir territorios en el Océano Atlántico, para ordenar aspectos impositivos y programar bodas concertadas.

[2]Adaptación a la particularidad lingüística canaria del nombre “San Brandán”.

[3]También denominado Barandán, Borondón o Borombón.

[4]Entre los años 484 y 578.

[5]Debido a las dudas en torno a su origen y realismo, fue muy difícil de consultar hasta el siglo XIX en Francia.

[6]¿Quizá su propio hijo? Quién sabe. Es una de las teorías que manejan algunos de los estudiosos del relato.

[7]Es en este punto donde fallece uno de los integrantes de esta curiosa “compañía de viajeros” al admitir que había robado.

[8]Identificada con las Feroe.

[9]Que influyó en otros también muy importantes, como el de San Amaro, en España.

[10]Recomendamos atender especialmente a los números arrojados a lo largo del texto, como el caso de los tres advenedizos que acaban desapareciendo en lugares y momentos distintos, el número de destinos o la duración de los diferentes trayectos si se quiere profundizar en el tema.

[11]Según el ingeniero Leonardo Torriani.

[12]Realizando la búsqueda “San Borondón Canarias” podéis encontrar decenas de enlaces.

 

Para saber más:

www.eldiario.es

www.webtenerife.com

www.casa-balcones.com

www.elespanol.com

www.es.wikipedia.org

www.geografiainfinita.com

 

Fuentes de las fotografías: 

1.-www.tevatelleva.com

2.- www.webtenerife.com

3.- www.smartproms.com

4.- www.elmundo.es

 

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