La casa del duende de Esparto, el primer caso registrado de poltergeist en España.

Escucha nuestro podcast en “Días de Radio” (Candil Radio) – (22/04/2021)

 

Pasa por ser el primer caso de poltergeist documentado de España. Ocurrió en 1915 en Valencia, y aunque muchos continúan considerando que se trata de un misterio sin resolver, parece que todos los sucesos inexplicables que se dieron en aquella casa tenían un origen bastante mundano.

 

El primer caso de poltergeist documentado en España[1] ocurrió en Valencia en 1915, un año difícil, con la Primera Guerra Mundial ya en marcha y una situación política y social en España bastante compleja. En concreto en Valencia, se sucedían las huelgas y manifestaciones y las crisis de gobierno estaban al orden del día. Basta recordar que el Presidente de Gobierno, Eduardo Dato, acabaría dimitiendo a finales de ese mismo año[2] por diferencias internas del partido que le apoyaba, el Partido Liberal-Conservador[3]. Además, aunque España era formalmente neutral en el conflicto, nunca estuvimos del todo ajeno a él. En nuestras costas operaron submarinos y buques de la armada de ambos bandos, pero en especial del eje prusiano, dado que España se convirtió desde el principio en vía de abastecimiento para los aliados. Esto obligaba a los alemanes a intentar atacar los buques comerciales que traían suministros para el bando aliado, en auténticos ejercicios de piratería. E igual que ocurriría en la II Guerra Mundial, España fue cambo de batalla de los servicios secretos y el espionaje de los contendientes.

Con esta descripción del momento histórico no debe sorprender que los sucesos de la plaza del Esparto[4] quedaran sin investigar por parte de la policía. Esta es una cuestión trascendente, porque aunque muchos se empeñan en asegurar que aquellos sucesos fueron inexplicables, lo cierto es que jamás se llegó a investigar. La policía, atareada con cuestiones muy distintas a lo que bien podría ser una broma entre vecinos, abandonó la investigación. Cuestión muy diferente a la falta de pesquisas o que estas resultaran infructuosas.

Todo empezó con unos ruidos nocturnos que no parecían tener un origen concreto. Aquellos extraños ruidos fueron aumentando, cada vez más ruidos y golpes, ya diurnos y vespertinos. Sucesos inexplicables que procedían de un  inmueble al que la prensa de la época bautizó como “la casa de tócame Roque”, y que empezaron a causar terror entre los vecinos del barrio.

Tal fue el revuelo por aquellos extraños ruidos que el Gobernador Civil se vio obligado a enviar a la policía, que hizo acto de presencia e inició averiguaciones, pero que, como hemos señalado, quedaron incompletas.

Desde entonces, los aficionados al mundo del misterio a los fenómenos paranormales han venido considerando el suceso como “inexplicable” y continúa siendo recordado como un “caso sin resolver”. Sin embargo, todas estas versiones acerca de los misterios ruidos suelen olvidar señalar dos cuestiones de interés:

  • La primera es la confusión que existió en la época a raíz de publicaciones poco contrastadas. De hecho, las referencias al propietario de la vivienda cambian de un periódico a otro, así como las fechas de los sucesos.
  • La segunda, que la prensa que mejor se ocupó del tema, la prensa local, ya apuntó al posible origen de los ruidos: una rencilla por la propiedad.

Comentemos brevemente este segundo punto, publicado tanto por el periódico El Pueblo: diario republicano de Valencia, el 10 de julio de 1915; como por Las Provincias, el 5 de julio del mismo año.

En estos dos periódicos se recuerda que la casa, procedente de un testamento, fue objeto de subasta, donde dos señores eran los que deseaban concurrir a ella: un tal Sr. Colmenero[5] y un tal D. Mariano Roger[6].

A la subasta, en principio, no acudió ninguno. Posiblemente, porque se habían puesto de acuerdo para no pujar hasta que el precio no se rebajara y se pudiera obtener en condiciones más ventajosas.

Finalmente, fue el Sr. Colmenero quien logró la propiedad pujando a la baja, posiblemente  a espaldas del otro pretendiente.

A partir de ese momento, surgen los ruidos extraños, probablemente provocados por su vecino, D. Mariano Roger, perdedor en la subasta, que quizás quiso gastar una broma a su nuevo vecino o emplear aquella leyenda negra acerca de la casa de un difunto para que el nuevo propietario la abandonara y poder pujar de nuevo por ella.

Este es un buen momento para recordar la famosa Navaja de Ockham, el principio metodológico por el cual en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Con esto no queremos desmentir los fenómenos paranormales en general, ni los poltergeist en concreto. Es evidente que el postulado de Ockham tiene un efecto limitado. Como señalaría Leibniz, “todo lo que sea posible que ocurra, ocurrirá”. Un principio de plenitud que se ve reforzado por la teoría de los multiversos de Hugh Everett, por ejemplo. Pero no estamos analizando un problema cuántico o una teoría filosófica. Estamos ante unos hechos que, una vez se rasca más allá de la superficie y de las opiniones prestadas, muchas de ellas sin contrastar o tomadas de fuentes secundarias (es decir, de lo dicho o repetido por otros, que no han investigado ni se han documentado en profundidad) encontramos que existen explicaciones plausibles que no precisan de recurrir al más allá para comprender lo sucedido.

En este caso, además, la breve duración del fenómeno[7], que no parece que se haya vuelto a repetir, parece reforzar la hipótesis “del vecino molesto” o bromista.  

Recordemos que en esta y otras cuestiones no se trata de creer o negar: se trata de investigar. Una investigación que se inicia documentándose correcta y adecuadamente del lugar, su historia, cultura, terreno, etc. El trabajo de campo siempre es precedido de un meticuloso trabajo de estudio y documentación previo, en orden de 80 a 20. Es decir, 80% del tiempo hay que dedicarlo a documentarse (ni imagináis la cantidad de trabajo que os puede ahorrar conocer por donde pasan las cañerías o la existencia de una antigua poza séptica) y el 20% sobre el terreno. Invertir los términos siempre es peligroso e imprudente.

Que no sea posible una verificación empírica de los sucesos anómalos o paranormales, no significa que debamos renunciar al método científico, o al menos, a documentar los hechos del modo más amplio y honesto que nos sea posible. Y siempre, cuando no se pueda llegar a una conclusión, dejar todas las hipótesis abiertas. Es decir, no es honesto hablar de “suceso misterioso” y no señalar posibles explicaciones no paranormales a los sucesos, como desgraciadamente se ha hecho con demasiada frecuencia en casos como el que nos ocupa, donde muy pocos se han tomado la molestia de documentarse en la hemeroteca, consultando los periódicos de la época, y menos aún quienes reconocen la existencia de una explicación muy humana (sea cierta o no, es más plausible que un fenómeno paranormal) como la que se daba en este supuesto “primer poltergeist” español.

Por último, nuestro reconocimiento a valenciabonita.es, que ya en 2016 realizaron una investigación muy seria acerca de este caso. Investigación que nos ha servido de guía para este artículo, pues al contrario que en otras ocasiones, en las que resulta difícil y tedioso documentarse y contrastar las fuentes, esta vez las referencias estaban muy claras y nos ha sido muy fácil documentarnos y acceder a la hemeroteca. El mérito es todo suyo.

 

Notas al pie:

[1] En realidad esta afirmación es bastante cuestionable, pues existen decenas –por no decir cientos –de casos documentados de casas en las que se aprecian sucesos paranormales anteriores a este hecho, pero dado que así ha sido recordado por los investigadores de fenómenos paranormales, hemos querido conservar este epíteto.

[2] En concreto hizo pública su dimisión el 9 de diciembre de 2015.

[3] Por otro lado, este tipo de situaciones políticas, en las que los peores enemigos son los del propio partido son habituales en un oficio tan rastrero, pero en España hemos llevado la habilidad de zancadillear a los nuestros a la categoría de arte.

[4] La plaza del Esparto se sitúa en la frontera entre el barrio del Carmen y el del Mercado, dentro de la ciudad árabe, muy cerca de la desaparecida muralla musulmana y la puerta de la Culebra (Bab al-Hanas). Bajo esta denominación aparece ya en el siglo XIV la plaza, aunque en ciertos periodos también se denominó Anglesola. Era una zona muy popular, donde se ubicaba, además, una mítica farmacia, la Farmacia Cañizares, famosa en toda Valencia por sus ungüentos, casi milagrosos. A esta plaza debe el nombre por el que se conoce hoy en día el misterio, pero en su tiempo, la prensa se refirió a este caso como “la casa de tócame Roque”.

[5] Según la prensa, este señor era Guardia Civil, aunque en algunos diarios se dice que era capitán, en otros teniente, en otros oficial y en algunos siquiera se hace mención alguna de su rango y oficio.

[6] D. Mariano Roger, que perdió la subasta, era dueño de la núm. 43 de la calle de Caballeros (actualmente número 47 llamado La Taberna de Marisa), edificio colindante a la casa de tócame Roque.

[7] Apenas duró dos meses.

 

Para Saber Más:

https://www.valenciabonita.es/2016/06/14/casa-duende-de-esparto/#:~:text=La%20casa%20del%20duende%20de%20Esparto%2C%20un%20fen%C3%B3meno%20ocurrido%20en,explicaci%C3%B3n%20y%20cesar%20los%20ruidos.

 

Fuentes de las fotografías:

1.- www.abc.es

2.- www.valenciaculture.com

3.- www.valenciabonita.es

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