El lepero que fue Rey de Inglaterra por un día.

Escucha nuestro podcast en «Días de Radio» (Candil Radio) – 15/09/2022

Lepe es un pueblo onubense conocido por sus chistes, todo el mundo ha escuchado alguna vez un chiste “lepero”, pero Lepe es también cuna de grandes hombres, basta recordar a Rodrigo Pérez de Acebo, más conocido como Rodrigo de Triana, que fue el marino que avistó las tierras americanas en el primer viaje de Colón. Si bien, algunos historiadores ponen ésta versión en duda y creen que pudo ser otro onubense, Pedro de Lope o de Lepe, quien gritó aquello de “tierra a la vista”. Sea quien fuera el que divisó aquellas tierras, el pueblo llano, con su conocida retranca, no tardó en hacer chiste y decir aquello de “fue un Lepero el primero en divisar América, y eso que era noche cerrada”. Y a propósito de estos chascarrillos, ¿sabéis de dónde viene el vínculo entre Lepe y los chistes?

Bueno, en realidad, nadie lo sabe con seguridad, pero lo que nadie cuestiona es que fue Manuel Summers (1935-1993), director de cine y humorista, quien popularizó mucho en la década de los sesenta y setenta del siglo pasado los chistes de Lepe. Sin embargo, el origen es anterior y posiblemente haya que buscarlo en Alady y Lepe, pareja de humoristas de los años 30 que hicieron reír a toda España con sus chistes y narraciones humorísticas. Dos grandes olvidados del teatro a quienes quizás un día dediquemos una de nuestras secciones.

Pero vayamos con el protagonista de hoy, ese otro gran e inolvidable lepero: Juan de Lepe, el lepero que fue rey de Inglaterra.

Por supuesto, la historiografía más académica y ortodoxa pone en duda éste hecho y sólo reconoce que Juan de Lepe fue un importante cortesano del rey Enrique VII. Y es que en sabemos muy poco de la vida de Juan de Lepe. Se cree que nació hacia finales del siglo XV y falleció bien entrado ya el siglo XVI, después de una intensa vida de aventuras.

Todo indica que Juan de Lepe nació en una familia muy humilde y que desde muy joven, un niño para los estándares actuales, se embarcó como marinero, profesión que llevó hasta las costas británicas.

No se sabe los motivos ni el modo en el que Juan de Lepe decidió quedarse en Inglaterra y acabó entrando en el palacio del rey, como su bufón personal. Sin embargo, de las pocas cosas que parece que no quedan dudas es que sí formó parte de la corte, siendo bufón y comensal del rey.

Hoy, el tiempo ha modificado el significado de muchos conceptos y la carga simbólica y subjetiva que toda palabra posee. Bufón o comensal son vistos de un modo muy distinto a cómo eran vistos en el pasado. En los siglos XV, XVI o XVII, ser comensal, es decir, tener el privilegio de sentarse en la mesa en la que come el rey, era un honor que muy pocos podían disfrutar. Juan de Lepe fue uno de estos pocos hombres que podía estar cerca del rey, cumpliendo con su función de amenizar los banquetas y las largas tardes de invierno británico.

Según se cree, el monarca Enrique VII llegó a profesar mucha simpatía hacia aquel español con trabó una gran amistad y confianza. Solían entretenerse jugando a las cartas, apostando pequeñas cantidades, pero un día, Enrique VII decidió apostar su corona.

Si, lo han adivinado. Juan de Lepe ganó la mano y con ella el derecho a ser rey de Inglaterra, aunque sólo por un día.

Aquí es donde surge la controversia, pues hay quienes niegan la existencia misma de la timba cómo quienes reconocen que la historia es plausible, habida cuenta de las costumbres y carácter de Enrique VII, pero niegan que realmente pagara su deuda. Sin embargo, muchos otros investigadores asumen que Enrique VII sí pagó la deuda y permitió que su bufón reinara durante un día entero.

En 1509, muere el fundador de la dinastía Tudor y Juan de Lepe decide regresar a su tierra natal, donde vivirá holgadamente gracias a una pequeña fortuna que trajo consigo y que empleó, entre otras obras, en el mantenimiento del monasterio franciscano de Santa María de la Bella. Monasterio en el que fue enterrado.

Por desgracia, el monasterio, como el templo y el cementerio que acogía no ha llegado hasta nuestros días. Tras la desamortización de 1835 fue puesto a la venta al año siguiente y adquirido por un tal José Arrollo Bermúdez por la suma de 800 reales en 1842. Parece que en ese momento el edificio ya estaba en situación de abandono y muy deteriorado. Poco sabemos de las intenciones del comprador o si éste invirtió algo en su conservación. De lo que tenemos constancia es del uso que hicieron los herederos de José Arrolló esquilmando todo el mármol y materiales de valor para la construcción de sus propias casas, no librándose del saqueo ni las lápidas. También piedras, ladrillos y madreas fueron vendidas a bajo precio para reutilizarlas en la construcción de las casas del barrio lepero conocido como “la pendola”.

Gracias a un texto de Francisco Gonzaga, Origine Seraphicae Religionis, escrito en 1583, sabemos que la lápida de Juan de Lepe se encontraba dentro del recinto del convento y contenía una inscripción que decía así:

En la Iglesia de este convento aún se ve el sepulcro de cierto Juan de Lepe, nacido de baja estirpe del dicho pueblo de Lepe, el cual como fuese favorito de Enrique VII rey de Inglaterra con él comiese muchas veces y aun jugase, sucedió que cierto día ganó al rey las rentas y la jurisdicción de todo el reino por un día natural, de donde fue llamado por los ingleses el pequeño rey. Finalmente, bien provisto de riquezas y con permiso del Rey volvió a su patria nativa y allí después de haber vivido algunos años rodeado de todos los bienes y elegido su sepultura en esta iglesia, murió. Sus amigos y parientes grabaron esta historia en lugar de epitafio, la cual quise yo, aunque no parece a propósito de esta Historia, dejarla como un recuerdo de este lugar”.

Muchos pensarán que esta leyenda es sólo un cuento, pero para muchos no cabe duda que Juan de Lepe fue rey de toda Inglaterra, aunque sólo lo fuera por un día. Tal es así, que la leyenda no sólo ha llegado hasta nuestros días, sino que incluso Juan de Lepe tiene una calle en su honor en su pueblo. Y no una calle cualquiera, sino una de las más céntricas, que precisamente desemboca en el Ayuntamiento.

Este mismo verano, el 7 de julio para más concreción, en el Festival de Cine de Islantilla, se presentaba un cortometraje del también lepero Alejandro Torres, que pretende poner punto y final a la cuestión disipando las dudas respecto a si Juan de Lepe fue o no realmente rey de Inglaterra.

Corto que invitamos a todo el mundo a ver, porque seguro que no dejará a nadie indiferente y ayudará a que cada cual saque sus propias conclusiones acerca de ésta interesante y divertida leyenda, que hemos traído aquí hoy por varios motivos. El primero, porque queremos rendir un sincero homenaje al pueblo de Lepe y a todos sus paisanos. Pero también porque es una manera de recordar a nuestros amigos de la Estirpe del Lobo que no todas las leyendas son macabras o poseen aromas sobrenaturales. Algunas hablan de personajes de singular talento y pasión por la vida.

 

Fuentes de las fotografías: 

1.- www.yahoo.es

2.- www.sevillasecreta.co

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