Autómatas en el siglo IX: la historia de Banu Musa.

Escucha nuestro podcast en «Días de Radio» (Candil Radio) – 09/09/2021

La Edad Media no solo esa época oscura que muchos creen: también fue un tiempo de grandes aportaciones a la investigación y a la ciencia, adelantándose varios siglos a su tiempo.

Seguro que cuando pensamos en personas polifacéticas, casi todos coincidimos en unos pocos nombres, y, probablemente, concentrados en la época del Renacimiento. Sin embargo, tanto la Antigüedad Clásica como la Edad Media contaron con personalidades que combinaron la filosofía, la astronomía, la astrología o la medicina, convirtiéndose en verdaderas “enciclopedias vivas” del conocimiento de su época. Y, claro está, en muchas ocasiones su objetivo fue crear instrumentos que tuviesen autonomía.

Autómatas y robots.

Robot significa “máquina o ingenio electrónico programable que es capaz de manipular objetos y realizar diversas operaciones”[1]. Este es un concepto adaptado a lo que hoy nosotros entendemos como tal. Este vocablo viene derivado de la obra “Rossumovi Univerzální Eoboti” escrita en el año 1920 por el dramaturgo Karel Čapek. Hasta ese momento siempre se había nombrado con término “autómotas” a los seres que funcionaban de modo mecánico.

Hasta que la ciencia y la investigación avanzaron, siendo capaces de imaginar a seres incluso con inteligencia propia[2], el concepto de autómata estaba reducido a figurillas tanto antropomorfas como zoomorfas que se movían gracias al ingenio de sus creadores a través de cuerdas y engranajes.

Pero, ¿de dónde viene este deseo por “dotar de vida” a seres inanimados?

La historia de los autómatas.

Ya desde la Antigüedad Clásica, en Grecia (aunque también se conocen en China), existieron, aunque debido a la gran ausencia de fuentes fiables, desconocemos cómo eran con seguridad. Pero por lo que ya podemos imaginar, esta inquietud parece ser tan antigua como nuestro viejo continente europeo. Se conocen, por ejemplo, las palomas artificiales de Arquitas de Tarento (c. 430 A.E.C – c. 360 A.E.C.) o la historia relatada por Homero en el 800 A.E.C. en la que Hefesto, dios del fuego y los artesanos, creó dos doncellas mecánicas con el objetivo de poder caminar:

«Marchaban ayudando al soberano unas sirvientas de oro, semejantes a vivientes doncellas. En sus mentes hay juicio, voz y capacidad de movimiento, y hay habilidades que conocen gracias a los inmortales dioses». Canto XVIII de «La ilíada».

Otra referencia muy interesante vamos a encontrarla ya en el siglo XIII con las obras de Alberto Magno y Al Jazarí. Es más: suelen ser utilizados como referencia histórica en este campo. Pero, ¿qué pensaríais si os decimos que hubo quienes se les adelantaron nada más y nada menos que 400 años?

Los hermanos Banu Musa.

Banu Musa y polifacético son sinónimos. Estos tres hermanos concentraron dentro de sí una cantidad ingente de disciplinas, y en prácticamente todas se convirtieron en referentes tanto para sus contemporáneos como para muchas generaciones posteriores. Pero vamos a ubicarnos en el tiempo y en el espacio antes de seguir adelante.

Banu Musa significa “Hijos de Musa”, que es el nombre que recibe Moisés en el Islam. Sus nombres eran Abu Ya’far Muhammad (el mayor), Abu al-Qasim Ahmad (el mediano) y Al-Hassan (el menor de los tres). Eran hijos de una figura muy prominente de su época llamado Musa Ibn Shakir, que trabajaba para el califa de los abasíes Al-Mamun[3] como astrólogo y astrónomo, dos disciplinas de una importancia clave en la época.

Podemos imaginar que la educación que Musa Ibn Shakir ofreció a sus tres hijos fue exquisita dadas su posición y posibilidades, y no nos equivocaríamos. Abu Ya’far, Abu al-Qasim y Al-Hassan acudieron a la Casa de la Sabiduría, en Bagdad[4].

Esta institución, conocida sobre todo por ser la cuna de las matemáticas modernas, que viaja aferrada tanto a la historia como al misterio debido a que fue destruida en el siglo XIII y que, aunque se sabe con seguridad que existió, se desconoce exactamente su ubicación[5], fue clave por sus traducciones de textos tanto de la Antigüedad Clásica como árabes, y contaba con la biblioteca más grande del momento y hasta de un observatorio. Aquí eran admitidos estudiantes de cualquier parte del mundo conocido, puesto que el objetivo era lograr un mayor desarrollo científico: se trabajaban la medicina, la cartografía, la alquimia y la matemática, entre otras muchas disciplinas.

Los Banu Musa en la Casa de la Sabiduría.

Tras varios años fueron los hijos de Musa Ibn Shakir los que comenzaron a dirigir esta institución, llegando hasta ella personalidades de la talla de Thabit Ibn Qurrá. Además, se comenzaron a compilar y traducir ingentes cantidades de textos griegos que, sin la Casa de la Sabiduría y la acción de los Banu Musa, habrían desaparecido para siempre y nunca podríamos haberlos consultado.

También están relacionados con arquitectura civil, con obras como el canal de Al-Jafariyya.

No faltaron, como podemos imaginar, a la muerte del califa, diferencias políticas y apoyos cruzados a unos candidatos y a otros, viéndose afectada la gestión y el desarrollo de la Casa de la Sabiduría, pero eso es asunto para tratar en otra ocasión.

Los Banu Musa y la ciencia.

Tristemente, y con la desaparición del fondo bibliográfico de la Casa de la Sabiduría como comentamos anteriormente en el siglo XIII, muchas de las obras de los hermanos Banu Musa se han perdido, pero algunas sí que han sobrevivido y son de un gran interés como, por ejemplo, “Kitab marifat masakhat Al-Ashka” (Libro de medición de las figuras planas y esféricas) que, basándose en los textos griegos clásicos, ahondó aún más en la geometría.

También quedan testimonios de textos sobre astronomía y mediciones geodésicas estableciendo el año en un total de trescientos sesenta y cinco días y seis horas, con una precisión más que destacable para la época.

Pero si algo convierte a los Banu Musa en un objeto de estudio obligado para quienes aman la historia y sus curiosidades, es su obra “Kitab al-hiyal” (El libro de los mecanismos ingeniosos).

El “Kitab al hiyal”.

En este libro lleno de aparatos curiosos es que los hermanos Banu Musa derrochan sus capacidades inventivas e investigadoras. Aunque está mayormente redactado por el mediano de los tres. ¿Qué nos podemos encontrar en este documento? Pues desde instrumentos musicales que suenan como por arte de magia hasta lámparas que parecían tener vida propia, apagándose por sí mismas, pasando por una botella con dos bocas en la que si introducías agua por una y vino por la otra no se mezclaban y además, pasaba algo tremendamente curioso: ¡salían por la boca contraria!

Claro está: no podemos pensar en que todo esto entró en la cabeza de los tres hermanos de forma infusa. Había mucha influencia de “proyectos” de etapas anteriores de la historia, como los de Filón de Bizancio, o procedentes de Persia.

Y, ¿Cómo funcionaban? Tanto por presión de agua como por equilibrio de peso.

La Historia, una vez más, nos regala una narración casi increíble.

Como si de una fábula se tratase, tres hermanos de Bagdad que vivieron en el siglo IX, con (evidentemente) menos avances científicos que ahora y recurriendo a multitud de textos que tenían a su alcance, llegaron a fabricar incluso el que probablemente sea el primer “robot”: un autómata que servía el té.

El ingenio humano nunca dejará de sorprendernos, y es en las nubes de la Historia donde más casos encontramos de mentes increíbles que parecen sacadas de algún relato de ciencia-ficción. Quién sabe lo que llegaron a desarrollar, y los avatares del tiempo nos ha impedido conocer.

 

Notas al pie:

[1] Según el Diccionario de la Real Academia Española: https://dle.rae.es/robot?m=form.

[2] Destacando en este campo las importantísimas obras de Isaac Asimov que casi todos conocemos y que han inspirado decenas de escritos y películas a su vez

[3] Según se puede consultar en diversas fuentes, el califa adoptó a los Banu Musa una vez que su padre falleció.

[4] Para saber más sobre esta importante institución medieval os aconsejamos que consultéis este enlace: https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-55250946.

[5] Se piensa que estaba situada aproximadamente a 80 kilómetros al norte de la Antigua Babilonia.

 

Para saber más:

www.bbc.com 

www.labrujulaverde.com 

www.revistas.uma.es 

 

Fuentes de las fotografías:

1.- www.mathshistory.st-andrews.ac.uk 

2.- www.1001inventions.com

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