Asmodeo, príncipe de demonios.

Escucha nuestro podcast en «Días de Radio» (Candil Radio) – (18/11/2021)

Traemos hoy un curioso tema acerca del cual nos han preguntado algunos de los seguidores de la Estirpe del Lobo. Y es que el demonio Asmodeo ha sido referenciado en varias ocasiones en esta sección de «Días de Radio», la última vez a propósito de las leyendas de la Cueva de Salamanca. Pues bien, hoy vamos a intentar profundizar en esta enigmática figura, advirtiendo que la explicación no es nada sencilla e incluso en muchas ocasiones parece contradictoria, pues las diferentes fuentes consultadas ofrecen distintas versiones acerca de esta entidad demoníaca.

Evitaremos entrar a profundizar en las cuestiones etimológicas y en la vieja disputa acerca del origen de las tradiciones angélicas, y, en consecuencia, de las propias tradiciones demoníacas. No olvidemos que, en última instancia, los demonios no son otra cosa que ángeles que se rebelaron contra Dios. Aunque también son considerados en diversas tradiciones como ángeles tentadores, cuya tarea es enseñar al hombre a partir de la experiencia de sus errores. Esto explicaría, por ejemplo, que la etimología más aceptada de Asmodeo sea aesma-daeva o daeva de la ira. Esta etimología tendría su origen en el avéstico, una antigua lengua indoeuropea en la que se escribieron la mayoría de los textos zoroástricos. Daeva en avéstico vendría a significar “ser de luz”. A muchos esta idea le puede sorprender, pero todo indica que la idea de misma de la existencia de los ángeles y demonios, no es judía –y menos aún cristiana–, sino que tiene su origen en las tradiciones persas y caldeas. Como hemos comentado, no vamos a ir más allá de esta vieja discusión y nos limitamos a darla a comentar para quien desee investigar más por su cuenta esta cuestión.

Hay que mencionar, además, que Asmodeo recibe también otros nombres. La mayoría de ellos son variaciones lingüísticas:  Asmodeus, Asmodaios, Asmodai, Hasmoday, Chashmodai, Azmonden o Sidonay, entre otros.

La primera vez que aparece referido en algún texto escrito es en el Libro de Tobías[1], donde se narra la historia de cómo Sara –o Sarra en algunas traducciones– era una mujer virgen que se había casado siete veces, pero que un demonio, enamorado de ella, había asesinado a cada uno de sus esposos en la primera noche, evitando la consumación del matrimonio. Tobías, antes de casarse con ella, recibió la ayuda del arcángel Rafael para aprender a deshacerse del demonio y así poder consumar el matrimonio y tener una vida feliz junto a su esposa.

Esta cuestión ha hecho que se identifique a Asmodeo como el demonio de la lujuria. Sin embargo, en el Talmud se refieren a él como un constructor del Templo. Y es que, gracias al sello del anillo que portaba el gran Rey Salomón, este podía dominar a los demonios, haciendo que trabajaran para él. Una de las tradiciones más antiguas relacionadas con el Templo de Salomón asegura que fue Asmodeo quien dirigió a los demonios que levantaron la parte más sagrada e importante del Templo: el sancta sanctorum. En otro relato, sin embargo, Asmodeo es engendrado por el propio Rey David, hijo de Salomón, y Agrat bat Mahlat, reina de los demonios y ángel de la prostitución sagrada. No falta, incluso, la identificación de Asmodeo con el propio Lucifer, pues Asmodeo y Samael o veneno de Dios, son nombres con los que también se hace referencia a Lucifer tras tentar a Eva para que probara la fruta del árbol prohibido. No olvidemos que la fruta es la manzana, fruta tradicionalmente asociada a la Diosa, y que el árbol no es otro que el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, cuyos frutos permitirían a Eva y Adán a “ser como los Dioses”. Además, las leyendas hebreas primitivas aseguran que Asmodeo fue el amante de Lilith, la primera mujer de Adán y con ella engendró legiones de demonios.

Esta cuestión hace que Asmodeo sea considerado por muchos como el Guardián de los Secretos. De aquí la asociación de Asmodeo con las cuevas y grutas sagradas, allí donde se impartían las iniciaciones y el conocimiento sagrado. Algunos consideran que Asmodeo, en su versión de constructor del Templo, es el gran secreto templario, pues el modo de contactar con él fue encontrado por la mítica orden de los caballeros del Templo. Quizás, por eso, en la enigmática capilla de Rennes-le-Château, ese lugar considerado “terrible” por los secretos que guarda[2], a quien encontramos sosteniendo la pila bautismal sea al mismísimo Asmodeo.

 En Las 1001 Noches, Asmodeo es invocado por un joven príncipe llamado Buluqiya, quien le pregunta sobre el Infierno. En el famoso juicio por brujería de Loundun (1634), las monjas en sus declaraciones afirmaron que el demonio culpable de las posesiones era nada menos que Asmodeo, quien había venido a cometer actos indecentes con ellas.

En el Malleus Maleficarum o Martillo de las Brujas (1486) –la obra más infame de todos los tiempos y un ejemplo de la irracionalidad más estúpida y salvaje–, Asmodeo es referido como “el Demonio mismo de la Fornicación”. Se dice que su nombre significa Criatura de Juicio, y que es el responsable del castigo a las ciudades de Sodoma y Gomorra por haberlas incitado a la depravación. También se afirma que es él quien domina y gobierna a la Bestia Behemoth, un demonio que convierte a hombres en bestias.

En Ars Goetia, una de las partes más conocidas del famoso grimorio La llave menor de Salomón (mediados del siglo XVII), también conocido como La Clave Menor de Salomón, se afirma que Asmodeo tiene el rango número 32 en la jerarquía infernal. Es fuerte y poderoso, y que tiene tres cabezas: de hombre, toro y carnero. De su boca lanza fuego. Se sienta sobre un dragón infernal, sostiene una lanza con un estandarte y, dentro de las legiones de Amaymon, gobierna 72 legiones de espíritus menores. También se afirma –como ya hemos explicado– que Asmodeo guarda el lugar donde se encuentran los tesoros, y los protege.

Desde un punto de vista simbólico no deja de ser interesante esta cuestión. La asociación del conocimiento y el sexo, de los tesoros escondidos y la lujuria, nos recuerdan el papel sagrado del sexo en muchas culturas. Asmodeo guarda los tesoros, sí. Pero esto significa que es también quien puede mostrarlos y enseñar al hombre. El sexo se convierte así en una vía iniciática –como ocurre con algunas tradiciones orientales– y no como algo pecaminoso de lo que abstenerse.

En el famoso Diccionario Infernal de Collin de Plancy (1818)[3], Asmodeo es descrito e ilustrado de manera similar al Ars Goetia, teniendo el torso de un hombre, una pata de gallo, cola de serpiente y tres cabezas: de hombre, toro y carnero. Se encuentra montado sobre un león con alas de dragón. Sobre la cabeza de hombre lleva una corona.

Asmodeo es, además, un icono popular que aparece en multitud de obras literarias y artísticas. La más famosa es El diablo cojuelo de Luis Vélez de Guevara (1579-1644) y Los misterios de Si-Fan, de Sax Rohmer, publicada en 1917. En esta obra se habla de un culto medieval a Asmodeo en las Islas Británicas.

Aparece también como el líder de los demonios que poseen al alcalde Sonny Baskerville en la obra Promethea del genial Alan Moore.

Los más jóvenes lo conocerán como el padre del gran brujo de Brooklyn, Magnus Bane, inolvidable personaje de la saga, Cazadores de Sombras, de Cassandra Clare. O  por la serie Supernatural, en la que aparece como uno de los cuatro Demonios “Príncipes del Infierno” creados por Lucifer en persona, los otros tres son: Azazel, Dagon y Ramiel (temporada 13).

Y en la serie de anime Umineko no Naku Koro ni (cuando las gaviotas lloran) aparece una versión femenina de Asmodeo a las órdenes de la bruja Beatrice.

 

Notas al pie:

[1] Libro del deuterocanónico de la Biblia. Son libros que no están en la Biblia Hebrea,  pero sí en la Biblia Griega, más conocida como Septuaginta. La Septuaginta es anterior al cristianismo y era aceptada por la comunidad judía de la diáspora (judíos helenizados), pero no así por los asentados en la actual Israel. Estos textos –correspondientes a la versión griega–, fueron aceptados con algunas diferencias por la Iglesia Católica Romana y la Católica Ortodoxa por la influencia helénica en cristianismo primitivo.

[2] Cuenta la leyenda que el párroco Bérenger Saunière (1852-1917) habría encontrado unos documentos o un tesoro secreto en uno de los pilares del altar de la iglesia mientras llevaba a cabo una reforma de la misma; cuestión que en su día corroboraron dos de los seis obreros que trabajaron en la obra, que fueron supuestos testigos, y que aún vivían en 1958. Estos pergaminos no serían otra cosa que la prueba de la descendencia de María Magdalena y Jesús de Nazaret en la dinastía merovingia. La historia se ha hecho popular a raíz de la publicación de El Código da Vinci, donde aparece también la mítica sociedad secreta del Priorato de Sión. Sin embargo, no es ninguna invención del autor, Dan Brown. Al contrario, un libro de Gérard de Sède, El oro de Rennes, publicado en 1967, ya nos cuenta esta leyenda de origen medieval. Y es que resulta imposible a día de hoy establecer la veracidad o no de lo narrado por la leyenda de la descendencia oculta de Jesús, pero de lo que no cabe duda es que la leyenda no es nueva. Ya existía esta tradición en la Edad Media. El hecho que Asmodeo esté en la entrada de la Iglesia de la Magdalena no es casual, pues según la leyenda “es hijo del Rey David” y, por lo tanto, un ancestro más del linaje sagrado. En este caso, además, es el guardián de la puerta y de los tesoros y secretos que se ocultan tras ella.

[3] En esta obra se recogen los 72 sigilos de los demonios –entre ellos, obviamente el de Asmodeo– que se han hecho muy populares en los últimos años. No obstante, la interpretación y uso de estos sigilos que suelen explicar en las redes sociales no tiene nada que ver con la realidad. De hecho, la mayoría de quienes comparten estos sigilos e información sesgada y tergiversada, desconoce el origen de los mismos. Recomendamos al lector culto que busque las fuentes originales y se abstenga de hacer oídos a los bulos y fake news que rulan por las redes. Al fin y al cabo, estamos tratando con demonios. Por cierto, los conspiranóicos se divertirán mucho con las ilustraciones de la obra. Por ejemplo, en la corona de Asmodeo se aprecia un símbolo (en realidad un tridente) que les recordará al logotipo de la conocida marca de vehículos de alta gama Maserati. La cuestión tiene una explicación sencilla: el logo hace referencia a la Fuente de Neptuno de la Piazza Maggiore de Bolonia, hogar de la mítica marca de automóviles deportivos de lujo. Pero seguro que le sacan punta al tema…

 

Fuentes de las fotografías: 

1.- www.wikipedia.org

2.- www.ecured.cu

3.- www.infobae.com

4.- www.tienesqueir.com

5.- www.tierrasadentro.cultura.gob.mx

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